Espacio reservado para el título del blog

Esto es un sitio donde dar salida a todas las pajas mentales que tengo en la cabeza y que escribirlas en un papel sería perder el tiempo
(mucho peor perdido que en este antro)

  • Banda sonora del blog



Cuando se juega a ser Dios

Posted by GhMeister On 21:22 4 gilipolleces


El otro día me di cuenta de que los gimnasios 24h también existen en Barcelona. El otro día pasé enfrente de uno. No sólo eso, sino que la primera "visita" es gratis para probarlo. Es un gimnasio lujosísimo y si me decidí a entrar fue porque te ofrecían todo tipo de servicios, los cuales incluyen la indumentaria para hacer deporte y toalla para ducharte. ¿Qué más se puede pedir? Ejercicio (sano) gratis, recambio para no manchar de sudor la ropa que llevas y toalla para después de la ducha.

Estaba completamente vacío. La chica me explicó que el gimnasio estaba recién abierto y que la gente no lo conocía mucho aún (de ahí la oferta de probarlo una vez de gorra). También eran las 3 de la mañana cuando lo vi (¿a quién se le ocurre hacer ejercicio a esa hora?) y eso influye en que no haya demasiada gente.

Después de una sesión de ejercicio no muy intensa (quiero cansarme lo justo) me doy una ducha. ¡Qué gustazo poder ducharte sin tener que recoger luego el agua del suelo como en casa! En la ducha, me meto un dedo en cada oreja, cierro los ojos y pongo la cabeza debajo de la alcachofa. Tiro el dado. Letra S. De repente, el solitario y frío espacio que rodea la ducha se convierte en un cálido salón comedor con una chimenea donde varios troncos al rojo vivo crepitan sin cesar, y puedo oír perfectamente cómo llueve fuera. Es una sensación reconfortante.

Después de salir de la ducha, le doy las gracias a la recepcionista (y vete tú a saber si algo más) y salgo a la calle. Mi iPod se ha divorciado de mi (al menos por hoy). No quiso ser mi acompañante esta noche. En ese momento, estoy tan a gusto que parece que estoy caminando sobre nubes. Quiero jugar a ser Dios. Tiro el dado. Letra N. Siendo mis pies el centro del universo, debajo de ellos la ciudad empieza a convertirse en una nube. El suelo. Los edificios. Como una pandemia, las nubes se van extendiendo hasta cubrirlo todo. Todo es una nube. Me quito las gafas, y mi visión pasa a ser más nublosa, dándole la textura que le faltaba a la ciudad. El mundo se vuelve lento. Pierdo la noción de todo lo que pasa a mi alrededor. Veo mis pensamientos pasar muy lentamente. Tanto, que antes de que me llegue uno a la mente, lo veo venir frente a mi. Decido esquivarlos todos, cosa que no me resulta nada difícil. No pienso en nada, sólo en las nubes. Este estado de cansancio por el ejercicio, atontamiento por la ducha y "enmimismamiento" por evadir todos y cada uno de los pensamientos que se me van acercando me gusta.

No sé si me queda mucho por llegar, o poco. Tampoco sé si tengo frío, o calor. No me paro a pensar si esa persona que va por la calle es un atracador en potencia o es alguien como yo, que simplemente pasea. Es lo que tiene no pensar, que no sabes nada. Y lo que tiene no saber nada, es que te hace feliz.

Veo una nube en forma de restaurante. Tiro el dado. Letra J. De repente, las nubes empiezan a cambiar de forma. Después de cambiar de forma, un soplo de aire las hace desaparecer. ahora estoy andando por una ciudad, formada por casas cuadradas y varias alturas de tejados. Adornos llamativos y muy característicos. Me veo sentado en una de esas casas, vestido con una bata de seda sentado en el suelo, en una mesa muy bajita y la puerta corredera que da al jardín, abierta. Un plato de sushi en la mesa y una buena taza de té para acompañarlo. Estoy en Japón. Una zona tranquila, debe ser primavera ya que todo está muy verde. Los cerezos floreciendo y las vistas increíbles. Me gusta poder cambiar el mundo a placer.

Paseando por el jardín, veo una pequeña embarcación. Tiro el dado. Letra E. Monto en la embarcación y, como por arte de magia, me lleva velozmente y en tiempo récord (un par de segundos) hasta escocia. Entrando por Inverness, la barca se dirige al lago Ness. Me bajo. Paisajes muy, muy verdes, montañas, exquisita niebla casi permanente por esos lugares, paz, tranquilidad. Tirado en la hierba, sin pensar en otra cosa que no sea la nada, veo un ave moviendo majestuosamente sus alas ante mi.

Tiro el dado. Letra A. De repente el mundo se aleja de mis pies. Tengo uñas afiladísimas, una vista increíblemente precisa y me elevo hasta arriba. Voy planeando lentamente disfrutando del aire que me da en la cara. Agitando las alas lentamente. Visto mi objetivo, me lanzo en picado a por él. Como águila precisa, lo agarro con las garras sin que él lo note pero... Acabo de ver una tienda de chucherías. Va a tener suerte mi presa. Se me cae el dado. Letra G.

Ahora todo se vuelve golosina. Las señales de tráfico son grandes discos de regaliz rojo. Los coches, enormes nubes de algodón con ruedas hechas de caramelos gigantes. Los edificios grandes bizcochos y los peatones deliciosos ositos de gominola.

Viene una nube gigante de algodón. Muy alargada. Le digo hola a su conductor, valido mi billete y me siento delante del todo.

Cierro los ojos y me dejo llevar. Tiro el dado. Letra I. Empiezo a imaginar el camino que está haciendo el bus. Con los ojos cerrados, estoy visualizando la carretera. Tengo la sensación de que conduzco yo. El traqueteo hace que más tarde, pierda la noción de dónde estoy al sumirme más aún en mis pensamientos. Reconozco unos baches que hacen que vuelva en mi. Alzo la vista y abro los ojos por primera vez en todo el camino. Me levanto y aviso al conductor que pare con el botoncito que tienen los buses para tal efecto. Bajo, camino hasta casa.

Tiro el dado. Letra C. Me tumbo después de haberme puesto el pijama en la cama. Me arropo y me acurruco para entrar en calor. De repente, mi cama se hace inmensa. Increíblemente grande. Todo el universo es un colchón enorme donde poder moverme a mis anchas y sin caerme jamás de ella. Vuelvo a notar que estoy sobre una nube, pero esta vez puedo notar su suavidad. Disfruto del dulce desperdicio de 8 horas (a veces más) que hacemos los humanos diariamente. De repente, todo se vuelve oscuro. Abro el cajón de mi mesita, meto ahí mi cerebro para que no me molesten sus memeces mientras duermo y pongo el interruptor en modo "OFF".

Me gustó jugar a ser Dios esa noche. Quizá mañana vuelva a intentarlo.

Después de mi época en la que la batería me encantaba, después de la época en la que me moría por saber tocar la guitarra, después de la ocarina que tanto me gusta, después de querer unas campanas (como las de Mike Oldfield) y después de querer saber tocar el piano o el bajo... Os pongo las melodías que me enamoraron como para querer tocar todos y cada uno de esos instrumentos hasta llegar al instrumento definitivo:

Batería:



No lo hace extremadamente bien y no es que sea uno de los mejores baterías que he conocido, pero cuando yo escuchaba esta canción siempre tenía en mente la imagen del batería tocando y me encantaba. Yo quería ser uno de esos.

Guitarra:



(Es Wes Borland, el de los ojos negros, en el segundo 41 se le aprecia xDD).

Ocarina:



Es la canción song of time (como bien se puede apreciar en el título xD).

Campanas:



Piano:



Bajo:



Y por último... El instrumento de instrumentos... El Hang Drum:






¡Cortos! (Vol. 2)

Posted by GhMeister On 15:57 1 gilipolleces

Título: Express
Derecho de autor: notodo


Este corto se me olvidó ponerlo la otra vez, y revisando entradas lo eché en falta. Es un corto que me gustó bastante y no sé por qué se me pasó de largo :S.


Algunos creerán que estoy loco. Pero la verdad es que yo lo veo así. Nuestra mente juega con nosotros como simples marionetas. De hecho, mantengo mi teoría de que nuestro cerebro lo que es, es el dueño de una marioneta llamada "nosotros".

Cambia la visión de las cosas a placer. Cuando él quiere que veas todo de manera positiva, lo que hace es que el más despreciable acto lo veas como algo bien hecho.

Ejemplo 1: Estás en tu casa, de buen rollo, muy contento, vas a salir a la calle y ves que llueve. Dices: "¡Dios, qué bien que llueva! ¡Qué bonito se ve todo bajo la lluvia!".

Ejemplo contrario: Estás en tu casa, tienes que salir por cojones a hacer algún recado, ves que llueve y te cagas en el responsable de que esté ahora mismo diluviando justo en el momento en que vas a salir.

Ejemplo 2: Tienenes una mascota en casa. Imaginemos un loro (por poner un ejemplo). El loro empieza a silbar, cantar y a decir palabras sueltas. Te acercas, te enterneces diciendo "¡Ohhh, qué bonito! Míralo cómo habla..."

Ejemplo contrario: Estás viendo tu serie favorita en la televisión y el loro no para de hablar y silbar. "¡ME CAGO EN DIOS! ¿Por qué no se callará la paloma esta?".

Ejemplo 3: Estás en casa con tus colegas y de pronto escucháis ruidos en la casa de arriba. "JAAAJAJAJAJAJAJA, los vecinos están follando y estamos escuchando cómo se mueve la cama".

Ejemplo contrario: Estás a punto de irte a dormir, cuando TODO parece escucharse diez veces más fuerte que cuando es de día. Suena la cama. Maldices todo lo que sabes y desearías que el amante de la tía buena del piso de arriba no tuviese polla.

No sé por qué razón estaría molesto ese día. No tenía razones para estarlo. Quizá es que estaba leyendo un libro tan interesante, que me jodió que aquellos individuos perturbaran el agradable silencio que me acompañó hasta que llegaron.

Tal vez era porque sus voces en lugar de pasearse por el aire lo rayaban quebrándolo como quien parte un cristal con su tono de voz.

Tal vez era porque porque cada vez que los escuchaba hablar, parecía que cada palabra me acuchillaba el cerebro cada vez que penetraba hasta él por los oídos. Nunca había visto a gente hablar tan alto, teniéndose tan cerca. Parecía que estaban uno en cada punta del tranvía. Sordos no eran, por lo que explicaré más adelante, y seguro que moderar ese tono de voz, podrían.

Me encantaría ir a su casa con sus hijos pequeños durmiendo la siesta, y empezar a hablar en semejante tono de voz tan alto al lado de sus bebés, a ver qué me dicen. Seguramente, como todo ser humano que se precie, me dirán: "Es que no es lo mismo...". Dichosa frase... Qué odio le tengo...

Nadamás entrar al tranvía, se sentó una joven delante de lo que parecía ser su padre. Éste cargado con bolsas de la compra y la niña le dijo la primera cosa que hizo que no pudiera prestar atención al libro que descansaba entre mis manos: "PERO PAPÁ, PON ESAS BOLSAS ENCIMA DEL ASIENTO" (esto lo dijo en portugués. No entiendo portugués, ni lo hablo, pero esa frase sí que pude llegar a entenderla).

Intentando concentrarme en el libro, oía voces de fondo (señoras voces de fondo) hasta que un grito de terror me penetró tan fuerte que casi me explota la cabeza: "PERO SOIS UNOS PUTOS ESTAFADORES. AQUÍ PONE SISTEMA TARIFARIO INTEGRADO, VETE TÚ A SABER LO QUE ESO SIGNIFICA, SI YA DECÍA YO QUE NOS ESTAFABAN". La chica amable de delante suyo, se lo explicó. Mi cerebro le dio unas silenciosas gracias a esa chica por hacerle callar la boca a esa mujer, poseída por el demonio del sistema tarifario integrado de la red de transportes de Barcelona.

Más tarde, las voces seguían. Tuve que releer un trozo del texto que ya había leído del libro por la desconcentración que me causaban dichas voces, y no hay cosa que más rabia me de. Tener que releer un texto por la falta de concentración, y más si es causada por una fuerza externa.

Con el cerebro vacío de sangre gracias a las puñaladas de las palabras en portugués de aquella gente, guardé el libro y reparé (para mi sorpresa) que me había traído el mp3. Normalmente saco a la calle 1 sola cosa: o el libro, o el mp3. Nunca los dos juntos. Ese día, sin darme cuenta, llevaba el mp3 en el bolsillo de la cazadora, de donde lo había olvidado sacar el día anterior. Casi llorando de emoción, lo saco a toda prisa, pero con cuidado (no vaya que tirando de él se rompa un cable y la jodamos) me lo pongo en los oídos y empiezo a escuchar música. La primera canción que suena es esta de aquí:



Es una de las canciones que años atrás más me gustaron en su momento. De repente, desconectado del mundo, parecía que de los auriculares emanaba una especie de antídoto que curaría todas las heridas del cerebro. Fue como si empezara a salir una especie de "frescor" desde lo más profundo del reproductor, se fuera colando por mis orejas y fuera depositándose en el fondo de mi cavidad craneal, llenando poco a poco todo el espacio de alrededor del cerebro. De pronto me vi tan aliviado y tan a gusto que quería apoyarme en el cristal del tranvía para dormirme apreciando la mágica (hasta entonces no tanto) noche que me ofrecían los cristales. Llegué a casa. Antes hubiera sido tan vago de esperar al bus que me lleva casi hasta la puerta de mi casa por no tener que andar todo aquél trozo. Pero me sentía tan bien, que quería alargar ese momento todo lo posible, "enmimismándome" en mi mundo, con mi música y andando todo lo lento que me permitían las piernas. Al llegar a casa, me pegué una ducha y la acompañé con tumbarme en mi amplia cama a dormir, momento que culminé acurrucado en posición fetal a "Mariachi" y con un sueño digno del más dormilón de los bebés...

Aún así, sigo odiando a esos desgraciados portugueses. No soy xenófobo, ni racista, ni nada por el estilo. Si hubieran sido canadienses, odiaría a esos desgraciados canadienses, y si hubieran sido indios, odiaría a esos desgraciados indios. Esta vez les ha tocado la parte mala a los portugueses, me sabe mal, pero creo que un poco más de educación podrían haber tenido.

Revisando discos que tenía grabados desde hace años, tantos que hasta se estaban "desintegrando" (o casi), me he encontrado con una serie de anuncios que, a pesar de su bajísimo presupuesto, son los que más me han llamado la atención de todos. Hay muchos y muy buenos, pero estos en especial son los que se me han quedado en la mente para toda la vida.

Euskaltel y Patxi 1:



Euskaltel y Patxi 2:



Euskaltel y Patxi 3:



Quizá este tercero es el peor de los tres, aún así, estos anuncios buenos, bonitos y baratos son los que más se me han quedado en la mente, desde hace muchos años que los vi.

Otros que también me llamaron la atención, son los siguientes:

Un anuncio que es tonto, pero me encanta.

Atún claro Calvo:



Y este sencillamente me hizo quedarme con cara de WTF:



Y para acabar, este último es LA MONDA! xDDDDD

Cuando lo vi no pude parar de reír durante muchísimo tiempo:



Espero que los disfrutéis.


Hoy, o más bien el otro día, ya ni me acuerdo, estaba en la peluquería esperando a que me cortaran el pelo. No podía evitar ver cómo a una chica le hacían un escalado un tanto... rarísimo. Y había un chico, supongo que su novio, mirando cómo se lo hacían. El chico masticaba chicle. Masticaba con la boca abierta. No sólo eso, sino que hacía movimientos raros con la lengua de un lado a otro. Dios mío qué puto asco. Ese tío no sabe masticar chicle.

Es una de las cosas que no entiendo. Cómo la gente puede comer así.

Otra cosa que no entiendo, es la poesía.

Y creo que jamás la entenderé.

Hoy en día, cualquiera hace poesía. Si dijéramos que sólamente hay pocas reglas, como la de que todos los versos sean de X sílabas, rima consonante, etc. Vale. Sería difícil hacer poesía. Pero se ve que algún listillo intentó hacer rimar pera con teta y alguien le dijo: ¿esto qué mierda rima es? A lo que él respondió: Sí tonto, esto es rima asonante. Es un nuevo tipo de rima. Ahhh vale. Aceptada.

El siguiente no le cuadraban los versos por una sílaba. Así que decidió que las palabras esdrújulas sumaban una sílaba al verso, y las agudas la restaban.

Luego otro vino y dijo:

La ventana de mi cuarto de la casa de campo de Logroño
es fea
pero el bosque que tiene tu hermana en el coño
es para que alguien lo vea

Alguien dijo: ¡Pero qué es esto! Los versos son todos diferentes.
Y éste contestó: Es que son versos libres.
Ah, vale, aceptado.

El siguiente era un poco tonto y no sabía rimar, así que hizo algo así como:

Mi caballo es veloz.
Mi caballo es adictivo.
Mi caballo es gay.

Ante tal  aberración lingüística, alguien dijo: ¿Eso qué mierda de formación es? Y como al tío le gustaban los caballos, dijo: Pues un encabalgamiento. Ah vale, añadido entonces.

Igual con las composiciones. Que si terceto, cuarteto, que si soneto y la madre que los parió, hasta que el más listo de todos escribió esto:

En un lugar de Castilla, de cuyo nombre va a ser que se me ha ido de la cabeza, bla, bla, bla.

Lo dividió en un huevo y medio de páginas, párrafos y sin ninguna rima por ninguna parte. Cuando le preguntaron qué era eso, agárrate los machos, el tío todo chulo contestó: esto es que no es verso, es PROSA. Manda huevos. Si hasta lo que yo escribo en estas entradas se podría considerar poesía... Así que sí, es una de las cosas que jamás entenderé, por eso no leo nunca poesía, porque lees dos frases de mierda, llamadas versos, y resulta que, aparte de leerlos, tienes que andar buscando que si metáforas, aliteraciones y todo un seguido de mierdecillas a menudo difíciles de encontrar, porque vete tú a saber el fumao de turno que lo escribió qué coño quería decir con eso...

Creo que mi odio a la poesía me viene de la ESO y bachiller, cuando me esforzaba lo máximo posible en hacer bien un comentario de texto sobre una poesía y, por muy bien que lo hiciera, la profesora (que parecía tenerme manía, que es distinto que el hecho de que me la tuviera) siempre me puntuaba muy por debajo de un 5.

Otra cosa que no entiendo y jamás entenderé, son los vicios. ¿Por qué la gente fuma? El tabaco está asqueroso. Es decir, cuando pruebas un cigarro, no dices: "Diooooooooos, ¡¡¡¡qué bueno está esto!!!!" Dices exactamente: "¿Pero qué mierda es esta?". Entonces... ¿Por qué la gente fuma? Viendo documentales (porque debido a la fauna, no son reportajes, sino documentales) de gente borracha, ¿por qué sigue bebiendo la gente o por qué se meten drogas con lo malas que están y sabiendo el efecto agilipollador que tienen?

Pero desde luego, lo que menos entenderé en el mundo mundial (al menos por hoy) son las películas. Algunas películas. De repente ves a alguien correr con todas sus ganas, y el malo ANDAR detrás de ellos. Hasta que, por arte de magia (o vete tú a saber por qué) el malo está delante del que corre. Y TODO ESTO SIN DESPEINARSE, NI SUDAR, NI ACELERÁRSELE LA RESPIRACIÓN. ¡Madre mía, que me cuente el secreto!

Me voy a la cama hoy con una incoherencia más como, por ejemplo, en Prison Break, en la tercera temporada, metidos en la cárcel a Michael Scofield le dan un culo de agua en un trozo de botella que hace la función de vaso, cambia el ángulo de la cámara y misteriosamente el nivel del agua del vaso se ha duplicado. Buenas noches y hasta mañana xDDD.



Hay una absurda ciencia que cree que las personas nacemos con una determinada personalidad debido a la alineación de los planetas. ¡Qué absurdo! Lo que sí deberíamos creer es que, cuando los planetas se alinean, tenemos que agarrarnos los machos.

Se ve que cuando su alineación es torpe, uno tiene un mal día. Te levantas y ves que la jaula de tu animal está abierta por vete tú a saber qué razón y tu animal, claro está, ronda por tu cuarto pudiendo haber mordido cualquier cable de corriente y haberse quedado en el sitio. También puede que cuando te hayas levantado a mear, hayas dejado la puerta entreabierta por la empanada que llevas encima y que el gato de tu compañera de piso se haya colado en tu cuarto, pero no te das cuenta hasta que se te sube a la cama y empieza a mordisquearte la oreja. Te levantas tan sobado, que vas a prepararte el desayuno y no te das cuenta de que la leche que has comprado está cortada, le echas las galletas y al echar el primer sorbo desearías echar el estómago por la boca del mal sabor que tiene ese vómito blanco. Vas a vestirte y ves que tu camiseta favorita, que está recién lavada y recién planchada, tiene una mancha que no se va. Te metes en la ducha a ver si con el agua caliente se va el mal rollo del día, pero... Alguien ha gastado el agua caliente del termo antes que tú, y lo único que queda es agua que al contacto con el cuerpo pincha como cuchillas de lo fría que está. Vas a vestirte con una camiseta no-favorita y unos pantalones usados del día anterior, pero aún limpios (o eso crees hasta que ves la mancha de barro que ayer, día lluvioso, te hiciste sin darte cuenta). Maldices una vez más. Vas a disponerte a hacer la compra, porque acabas de llegar de viaje y no tienes nada. Aún así, miras el frigorífico, "pa por si las moscas". Al abrir, un huevo mal colocado cae al suelo. ¿Pero qué pasa hoy? Y encima es un huevo. ¡Un puto huevo en el suelo estallado! ¿Alguien se ha parado a reparar en lo difícil que es coger un huevo crudo del suelo? Al final optas por, con una servilleta, "enguarrarlo", hacerlo tortilla, y luego recogerlo poco a poco y con paciencia del suelo. Para seguir bien el día... Sales a la calle y diluvia... Mejor vuelves a entrar, porque está claro que hay días que Dios ha creado para que no te levantes de la cama. Todo eso son señales para que ni se te ocurra salir de casa.

Por suerte, nada de eso me ha pasado.

Mi despertar fue suave. Antes de que suene la odiosa música del despertador del móvil, o el molesto zumbido del despertador de mesita de noche. Ayer compré leche fresca. De la que está en la nevera del supermercado y caduca en 4 días (no, no es un error, ni que sea vieja, es que esa leche caduca en 4 días). Echo en el vaso, me echo las galletas y dejo que se ablanden. Doy un trago a la botella. Me recuerda a mis momentos de la infancia, cuando veraneaba en mi pueblo y mi abuela traía la leche fresca cada mañana a casa. Estaba deliciosa. Ésta también. Me meto en la ducha y me empapo del olor de cereza de mi gel. Me pongo una camiseta nueva. Voy de estreno. Mis calzoncillos preferidos. Mmmmm... Me hacen el culo suave. Mi animal de compañía me da los buenos días, juego un poco con él, le doy una chuchería (hay que malcriarlos, sino... mal asunto). Después de unas cuantas caricias (qué suave es el cabrón) y de unos cuantos besos, me voy de casa, no sin antes lavarme los dientes y ponerme mi última adquisición, el regalo de mi hermana de reyes. Exactamente es la colonia de Diesel "Only the brave". Huele genial. Salgo a la calle y el día está tapado, pero no llueve. Genial, porque no llevo paraguas. Hay obligaciones que cumplir, pero se acaban antes de lo previsto. Salgo, vengo para casa y... ¡MAGIA! El pequeño problema que tenía con mi teclado y con mi ratón han desaparecido y... ¡MÁS MAGIA! El gran problema que tenía con el sonido del PC también desaparece. Joder, estoy por comprarme una varita mágica a ver si agitándola puedo hacer que el cuarto se ordene y se limpie solo...

Mierda, se me ha colado un mosquito en mi cuarto. Bueno, da igual, ya se irá, o ya me iré yo, pero no dejo que el mosquito me amargue lo que queda de día. Salgo de casa, quedo con la mejor compañía que se pueda tener: mi mejor amigo. Nos vamos juntos a recorrer las calles del centro de Barcelona y a cenar langosta en un restaurante de lujo. Total... Paga él... ¡No le voy a decir que no! Después de una larga charla amena e interesante, salimos dirección "el cine" para ver la película de Solomon Kane. Castañas a mansalva, monstruos feos y muchas, muchas ganas de clavarles la espada en el culo. Todo aliñado con un argumento para nada decepcionante y una duración de la película más que aceptable y de guarnición: el cine vacío, sólo para nosotros. Al salir del cine, cruzamos la rambla de mar, los últimos, y vemos cómo se abre definitivamente hasta las 7 de la mañana que vuelven a poner el puente para que la gente pase. Me despido de mi mejor colega y me dispongo a coger el bus. No tengo que esperar ni dos minutos, que ya viene. Voy a meter mi tarjeta... Oh, vaya. Se le han acabado los viajes. Da igual, tengo suelto de sobra para pagar al chico pero... ¿Qué es lo que ven mis ojos? Me acerco al primer asiento y veo que me "han dejado preparados" una Guía del transporte metropolitano y una T10 con 3 viajes. Vaya por Dios... Cojo la T10, la valido, me siento y al arrancar el bus me percato que la conductora es "la de rallies". Esa conductora temeraria que menea el bus como ninguna otra. Una chica (o mujer, como ella prefiera) bajita, que apenas ve por encima del volante, pero que parece que está corriendo para batir un récord. Llego por lo menos 15 minutos antes que con otros conductores, y no, no es una exageración. Me pongo a mi gran compañero de viajes en las orejas. Vaya, se queda sin batería. Espero que dure al menos dos o tres canciones...  Disfruto del paisaje. Llego a casa, me pongo el pijama, doy la bienvenida a mi mascotilla, me la llevo conmigo al baño a mear, le enseño el interior de la nevera mientras cojo una pera de las que compré el otro día en el mercado (mi variedad favorita) le doy a probar a Hugo. Como es fruta hidratada, no le hace ni puto caso, sólo la huele. En la cocina me preparo una infusión. Infusión de frutas del bosque que tanto me gusta del bar de mis padres, de la marca que ellos gastan, ya que por reyes el representante me regaló una caja de dosis individuales de esa infusión tan preciada. Al arropo de la taza de té calentita, del pijama nuevo que me regaló mi madre por reyes y de mi bata azul, empiezo a escribir escuchando de fondo algo de música.

Todo esto, desde que salí de casa esta tarde hasta la vuelta esta noche, acompañado de la más deliciosa de las típicas lluvias escocesas que tanto me gustan. (Digo escocesas porque es donde las caté en todo su esplendor, que puede que en otros sitios, como hoy en Barcelona, también se den). Lo suficientemente fina como para no calarte la ropa, pero a la vez lo suficientemente gruesa como para notar su frescor en la cara. Esa lluvia que dices: ojalá lloviera siempre así. De ese tipo de lluvias que invita a pasear por debajo de ellas, sin preocuparte por coger una pulmonía.

Eso es lo que pasa cuando los planetas se alinean. Pero como se alinearon ya en 2009 y, según wikipedia, no volverá a pasar hasta 2012, atribuiré el genial día de hoy a que me lo he tomado con positivismo desde el principio, o simplemente a que cosas chorras hacen a uno sentir bien.