Espacio reservado para el título del blog

Esto es un sitio donde dar salida a todas las pajas mentales que tengo en la cabeza y que escribirlas en un papel sería perder el tiempo
(mucho peor perdido que en este antro)

  • Banda sonora del blog





Me siento... Mal. Muy mal. Por alguna extraña razón, las cosas no van como tocan. Y mucho menos en fiestas. Se supone que son fechas en las que todo el mundo ha de pasarlo bien, divertirse, en fin. Así me vendieron a mi la navidad.

Para empezar, siempre lo mismo. Extremo este de Mallorca. Paraíso desértico. Ni un alma por la calle. Nada que hacer. Tiendas cerradas que se reservan la apertura para esos días de verano que tanta gente pasea por sus calles. No hay trabajo. No hay nada que hacer en casa. Mi hermana ocupando el PC. El PC sin sonido y sin posible reparación a la vista. Lo poco que queda de la gente que considero amigos en Barcelona.

Nochebuena: Reunión con la familia para cenar. Langostinos cocidos, jamón serrano barato. Queso más barato aún. Mejillones hechos del día anterior y recalentados. Gambas ajillo, como cada año. Carne en salsa como cada año. Verduras mustias como cada año para acompañar. Cada año de postre, hay macedonia de frutas. Este año, mientras comía, estaba deseando que llegara el postre porque, aunque repetitivo, está delicioso. Es lo que más me gusta que repitan, la macedonia de frutas. Piña, naranja, manzana, pera, kiwi, uvas, mango, todo macerado en zumo de naranja y limón a partes iguales y azúcar. Este año, quisieron cambiar. No podrían haber cambiado el plato principal. No. Han tenido que cambiar el puto postre de los cojones. Lo han cambiado por flanes de huevo caseros (hechos de mi madre, normalmente deliciosos, pero éstos le salieron como el PUTO CULO). Tarta de queso con arándanos. Hecha de mi madre. Normalmente deliciosa pero ésta le salió como el PUTO CULO. Pudding asqueroso hecho de mi tía (no tiene NI PUTA IDEA de cocina, así que mejor ni comentar qué tal estuvo el pudding). Y por último tarta de manzana. Me metía un trozo pequeño en la boca y mira que la tengo grande, y se me hacía bola. Por último había helado de chocolate. Con la cantidad de sabores que hay de helado. Con toda la variedad que existe en el mercado. Con lo fácil que es traer simplemente helado de vainilla, o helado tres sabores y apartar el chocolate. ¿POR QUÉ COÑO TIENE QUE SER DE CHOCOLATE? ¿Dónde está mi macedonia?

Nochevieja: (No es mucho mejor). Langostinos cocidos que sobraron en nochebuena. Igual de asquerosos, pero con el añadido de que hay menos. Es decir, encima te tienes que pelear a hostias por un puto langostino que está asqueroso. Bueno, en realidad está bueno, pero una navidad tras otra... Aburren. Los mismos trozos de jamón serrano resecos. El mismo queso y ¡AH! Mi favorito: salmón marinado. Con la peculiaridad de que este año se ha encargado de él la que NO TIENE NI PUTA IDEA DE COCINA y le ha salido más salado que la madre que lo parió. Ni mi preferido me sabe bien en estas fechas. Otra vez la misma carne con la misma salsa pero sin guarnición, porque de segundo hay pescado con la misma salsa que todas las nocheviejas. Pediré encarecidamente que se repita la macedonia de fruta esta vez, y que se dejen de inventos.

Extra: Imaginaos un grano en el culo. Peor aún. Imaginaos una hemorroide, o almorrana, como queráis llamarlo. Cada vez que voy a este tipo de cenas, me sale la más grande, molesta e "hijadelagranputa" (porque no tiene otro nombre) almorrana insoportable. Por si acaso, hablaba figuradamente. Pero la metáfora es idónea. Es una parte que no puedes obviar, porque es de tu cuerpo, pero desearías prenderle fuego si tuvieras la oportunidad. Pues aparte de lo anterior, encima tengo que aguantar a la almorrana de la familia.

Bueno. La parte buena de las fiestas la acabo de contar.

Seguiremos con la metáfora. No sé cuál usar. Supongo que la droga es la mejor. Explicaría muy bien la situación. Yo fui cocainómano (evidentemente, siguiendo la metáfora, porque jamás lo he sido). La cocaína me encantaba. La adoraba incluso antes de probarla. Me hablaron de ella y yo ya soñaba con meterme una raya. Y cuando la probé por primera vez... Dios mío. Flipé en colores. Todo fue genial, hasta que un día, sin motivo alguno, me hizo sangrar la nariz. Sangraba sin cesar. A la mínima que me tocaba la nariz salía un chorro de sangre imparable. Acudí al médico y me dijo que tenía que dejar la cocaína o me destrozaría la vida entera. No se puede vivir enganchado a una droga. Yo no hice caso al médico. El ser humano es gilipollas (¿recordáis?). Así que fui en busca de mi amada cocaína. Sólo anhelaba una rayita más. Hasta que el dolor fue muchísimo mayor, y el chorro de sangre muchísimo más caudaloso.

En esos instantes, me miré al espejo y me vi cubierto de sangre. Pensé en que sería mucho mejor apartarla de mi vista. Pero como todo vicio... Lleva un tiempo. A veces me metía rayitas más pequeñas con la esperanza de que no fueran letales para mi organismo. Hasta que me vendieron una cocaína en mal estado. Tan adulterada que me enfadé conmigo mismo. Me dije que no debía seguir así. Cogí toda la cocaína del mundo entero, y la encerré en un baúl en mi casa. Un bahúl que cerré con una llave que tiré al río, con la esperanza de no volver a verla jamás.

El río llevó la llave consigo durante mucho tiempo. Yo me había olvidado de mi baúl. Hasta que, por razones que nunca lograré entender, la llave volvió hasta la cerradura de mi baúl abriéndolo de nuevo. Al llegar a mi cuarto vi esparcido por el suelo restos de mi pasión secreta. Al verla, me dio un vuelco el corazón. Y... El ser humano es gilipollas. Nunca me cansaré de decirlo. Al ver todo eso esparcido por el suelo, mis pensamientos fueron de volverlo a meter en el baúl y hacer como que no vi nada. Pero... El ser humano es infinitamente gilipollas. Me autoconvencí a mi mismo de que por meterme una última rayita antes de cerrarlo todo no pasaría nada. Igual que se autoconvence (y autoengaña) el gilipollas que dice que "él controla" al volante cuando bebe. Me metí esa raya. Y no la disfruté. Mi sensación fue extraña. Muy extraña. Dudaba entre si volverme a meter otra para ver si el efecto mejoraba, o arrancar el mal de raíz. Así que, sin pensármelo mucho para que el dulce aroma de ese polvo blanco me volviera a engatusar, prendí fuego al interior del baúl, lo cerré con llave, partí esa llave en dos, de manera que quedara inservible y tiré las dos partes a dos ríos distintos. Uno de ellos espero que desemboque fuera de este mundo, y el otro mucho más lejos aún.

Ahora me corroe por dentro el sentimiento de si he hecho bien o mal. Sé que he hecho bien, pero no puedo evitar en pensar qué pasaría si hubiera seguido metiéndome rayas. La primera que me metí esta última vez, no me supo nada bien. Pero igualmente, no te sabe nada bien el primer cigarro que te fumas, y luego se convierte en un dulce placer del que no quieres salir voluntariamente porque te resulta placentero.

Que de gilipollas está el mundo lleno... Lo sabía. Pero jamás pensé que me iba a defraudar a mi mismo a estas alturas, mucho menos recayendo en una droga a la que me prometí a mi mismo que jamás volvería a acercarme.

Supersticiones

Posted by GhMeister On 21:07 2 gilipolleces



Hoy voy a hablar de las supersticiones. Esas pequeñas cositas, que nunca hablamos de ellas pero siempre están ahí. Cuando alguien hace algo supuestamente horrible para la integridad de su persona, no sólo reza sin ser creyente, sino que pone en práctica ridículos remedios contra los supuestos maleficios que te caen por haber profanado cosas que figuran en la tabla de los diez mandamientos del mismísimo Diablo. Os resumiré algunos de esos mandamientos a continuación:

1- No romperás un espejo o tendrás 7 años de mala suerte.

Claro... Y cuando tiras un espejo a la basura, el encargado de reciclarlo es un puto desgraciado de por vida... Claro que sí. Y lo más ridículo, es la manera de "solucionarlo". Se supone que la superstición se va, poniendo los cristales en un cubo lleno de agua durante 7 días y 7 noches. Pobre recicla-espejos... Toda su vida con una piscina olímpica en su casa llena de cristales...

2- No tirarás sal al suelo.

Eso da muchísima mala suerte. Es decir, que en un restaurante, donde se echa sal a lo rápido y alguna parte cae al suelo... Tela marinera. Que Dios ampare a los pobre cocineros, que sólo hacen su trabajo. ¡Ojo! El remedio es toda una joya: Echar sal por encima del hombro. Si hombre... Para que vaya a parar al suelo y me caigan otros tropecientosmilmillones de años de mala suerte, anda ya...

3- No abrirás un paraguas en un sitio cerrado.

Claro. Entonces el paraguas está jodidísimo, lleno de agujeros, que parece un colador, tú lo abres fuera, cuando ya está lloviendo sobre ti, y resulta que ese paraguas más que protegerte de la lluvia, la concentra toda para que caiga sobre ti. Esta superstición se inventó el día de los santos inocentes, cuando uno se cargó el paraguas de otro para que se mojara al abrirlo, y el pobre dueño del paraguas fue a hacer una revisión rutinaria de su paraguas antes de salir a la calle para ver si todo estaba correcto en él, y su colega le dijo que traía mala suerte eso de abrirlo dentro de casa, sólo para que su broma tuviera efecto.

4- No brindarás con agua.

Este es el peor de todos. Yo creo que si la navidad la inventó El Corte Inglés, esta superstición la inventó él también. ¿Por qué? Para fomentar el consumismo.  Claro... Como el agua es barata, y el vino es más caro, pues a brindar con vino. No te jode... O con cava, que las botellas de Don Perignon alcanzan valores que no podríamos pagar ni en 40 años.

Con mi madre detrás de la oreja leyendo lo que pongo, sintiéndome acosado por ella y con su constante "deja de escribir gilipolleces y vente a cenar, coño", lo único que me queda por decir es: "Continuará...".

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

Posted by GhMeister On 18:58 5 gilipolleces



Bueeeno. Navidades, comilonas, reuniones con la familia que creías desaparecida (que dices: "no vienen a tomar ni un triste café a mi casa nunca, pero de repente tienen la necesidad de venir a cenar "porque hay que estar con la familia", ya, ya... lo que pasa es que sois unos GORRONES!!!").

Igual que la sopa de navidad. Sopa de "galets". Que está riquísima, no lo niego. Está deliciosa. Es pasta en forma de caracol (de toda la vida lo hemos llamado nosotros tiburones, y no sé porqué, porque nunca le he visto el parecido), rellena de carne picada especiada y hervida en caldo de sopa. Delicioso. Pasas por el supermercado y la marca de pasta "Gallo" hace una edición especial de esa pasta para navidad. Y... con lo buena que está... ¿por qué coño se tiene que comer sólo en navidad? ¿Acaso no tenemos derecho a comerla durante todo el año? Manda huevos... Igual que los yankees con el pavo para acción de gracias. Será que no hay días al año para comer pavo... Pero bueno, no nos quejaremos, que estamos en fiestas y hay que ser buenas personas y portarse bien con el prójimo.

Sin más vueltas, que me tengo que ir para vestirme "bonito" para una especie de reunión familiar (la cual no acepto, porque se supone que es una "fiesta" para pasártelo bien y habrá gente allí que me cae como el culo) en la que vamos a ponernos de comida hasta el culo (aunque siempre se queja la gente de lo "caro" que es todo, pues coño... pon menos cantidad, compra materia prima más barata, etc.), comer polvorones, escuchar una y otra vez los mismos villancicos de toda la vida (que digo yo... toda la música evoluciona, pop, electrónica, rock, etc. Los villancicos no. Y eso jode, jode mucho... xDDDD) y tomar una copa de champán (vaya bebida más asquerosa se ha "inventado" para brindar, con lo buena que está el agua...).

Así que con todo esto y una imagen que me dedicaron...

¡FELICES NOCHEBUENA Y NAVIDAD A TODOS!

¡Cortos!

Posted by GhMeister On 4:11 1 gilipolleces

No, no os estoy insultando, para nada. Voy a hablar de cortos que me llamaron la atención. Cortos que me han marcado, que me han impresionado, cortos que me ha llegado su mensaje, etc.

(Para los que me leéis a través de algún "reader", deciros que mejor vayáis directamente a la página para esta entrada en concreto. No por el contador de visitas, ni por los anuncios, ni por nada de eso. El contador, de hecho, funciona como el culo. Cuenta una visita cada vez que recargo la página para mirar cómo ha quedado la entrada que he escrito, de ahí que tenga tantas visitas. Sólamente que a veces los vídeos incrustados quedan mal en la página principal, entonces los modifico pero el "reader" se queda con la primera versión, es decir, no muestra los cambios).

Dicho esto, empecemos:

Título: Spin
Derecho de autor: Double Edge Films



Este me llamó especialmente la atención. También está bajo el título: "God is a DJ". Me gustó mucho. De hecho, refleja algo que he querido hacer yo siempre. No me lo imaginé con una mesa de mezclas, pero sí que me lo imaginé a golpe de "rayos mentales". Muchas veces he fantaseado con que, pensando alguna cosa bien fuerte, simplemente por arte de magia ocurriría tal y como yo la pienso. ¿Y acaso alguien no ha pensado: "Y si pudiera rebobinar y deshacer allí donde la cagué"? Todos en el fondo hemos querido tener nuestra mesa de DJ y hacer virguerías con ella. Claro está... Si cada uno de nosotros pudiera hacer eso... No tendríamos miedo a cometer errores, porque sabríamos que los podemos cambiar. Y sin errores... Uno no aprende. Y si uno no aprende... No quisiera imaginar el tipo de sociedad en que viviríamos.

Título: The black hole
Derecho de autor: FutureShorts



Este me llegó. Siempre he dicho que el ser humano es millones de cosas. Una de ellas, avaricioso. Y señores... La avaricia rompe el saco. Típico en las películas americanas. Una mesa de blackjack, o una mesa de póquer, o vete tú a saber qué tipo de mesa. El hombre suertudo que ha ganado ya 100.000 euros en la mesa. La mujer que le llama para irse. El hombre que dice: "Estoy en racha". Apuesta y pierde todo en un espacio de tiempo tan corto, TAN corto, que dan ganas de darse de tortas en la cabeza contra la pared. Gente que echa una moneda a la máquina tragaperras. Le da 10 euros. De esos 10, le echa 5 porque "está caliente". Le tocan 100 euros. De esos 100 le echa 80 porque "está ardiendo". Cuando se da cuenta, lo ha echado todo. Claro, sólo ha perdido un euro. El del principio. Pero por avaricioso ha dejado de ganar 100. Siempre queremos más. Y los sacos están hechos para aguantar un determinado un peso. El ser humano parece no haberlo comprendido aún y se dedica a llenar el saco, pensando que su saco es más fuerte que los demás. Lo único que eso acarrea es que el saco se rompa, pero gracias a la ley de Murphy, se romperá cuando menos te lo esperes. Y es con lo único que nos quedaremos. Con un saco roto. Por gilipollas. O por avariciosos.

Titulo: Signs
Derecho de autor: Radical media and Publicis Mojo Productions (Ya podían haberle puesto un nombre tan como el título...).



Otra de las cosas que el ser humano es, es indeciso. Sobretodo en temas amorosos. Ves que te gusta una chica, ves que te lo pasas genial con ella, ves que empatizáis un montón, ves que parece ser que tú también le gustas a ella, pero ninguno de los dos se atreve a dar el paso. ¿Qué ocurre entonces? Viene uno que sí da el paso, por muy 'hijodeputa' que sea, y "se la lleva". ¿Qué haces tú? Te cagas en la madre que parió a tu acompañante (ya sea hombre o mujer). Le echas la culpa de irse con otro. Y lo que puede haber pasado es que te hayas estado tanto tiempo sin decidirte, que tu acompañante (por llamarlo así) se ha aborrecido y ha pensado que quizá no quieres nada con él, sólo amistad. Así que... Por muy "loquesea" que os parezca esta comparación... Si vais a por un teléfono móvil, veis uno que os gusta os lanzáis automáticamente a él, a cogerlo los primeros, a que nadie os lo quite... ¿Por qué con las personas no hacemos lo mismo? Ya no digo que le pongas una cadena al cuello a tu acompañante y te lo quedes sólamente para ti, pero exprésale lo que sientes. Decir a las personas lo que sientes (ya sean simplemente amigos o complicadamente proyecto de pareja) siempre va a sentar bien. Tú te quedas bien contigo mismo y la otra persona se quedará más a gusto todavía, ya que a todo el mundo nos gusta recibir palabras bonitas. Así que hay que aplicarse el cuento (yo mismo incluído).

Título: Papás y mamás.
Derecho de autor: Proyecta Films



Este corto va relacionado con la siguiente entrada que tengo pensada, así que ya lo comento allí.

Título: World Builder
Derecho de autor: Bruce Bramit



Sencillamente genial. Para mi expresa la complejidad de las cosas que podemos llevar a cabo tan sólo para conseguir un pequeño fin. Un hombre que construye un mundo entero sólo para inmortalizar un momento tomando una foto de su amada. Y es que realmente llegamos a hacer auténticas locuras por las personas a las que queremos. Locuras que ni por asomo harías en estado de sobriedad amorosa. Y es que te sientes tan bien cuando conoces a esa persona que te hace "tilín", te sientes tan completo, tan satisfecho, que cualquier cosa que hagas para compensar lo que te hace sentir es mínima. Genial corto. Cuando lo vi me quedé embobado y tenía ganas de compartirlo.

De momento no encuentro otro de los que busco, pero lo describiré brevemente. Como no lo he encontrado, evidentemente no sé el título, autor ni nada por el estilo. Tampoco me acuerdo exactamente lo que salía. El mensaje era que se ha de ser limpio en las relaciones sexuales. Todo lo "cerdo" que quieras en la cama, pero con higiene.

Eso es algo fundamental. Yo, que me ducho a diario, si veo que llevo todo el día por ahí, lo que hago es lavarme cuando llego a casa. Una buena ducha, con una buena ración de jabón (el que tengo ahora me vuelve loco, huele a cereza) y una buena ración de "noquierosalirmedeaquíhastadentrodemediahora".

Hay un problemilla. Que igual te has duchado al mediodía, has salido a comprar (o lo que sea) y no has sudado porque no has estado mucho tiempo por ahí. Al llegar a casa, no es imprescindible ducharse, claro que no. Pero si vas a tener relaciones sexuales con alguien, más vale que aunque sea te sientes en el bidet (o como lo llaméis vosotros) a lavarte las zonas íntimas. Va por todos. Tanto hombres como mujeres. Hombres sobretodo, ya que las mujeres suelen llevar toallitas húmedas para limpiarse cuando van al lavabo (algunas, claro).

Y es que pasa eso, por mucho que te hayas duchado este mediodía, has ido al baño y has meado. Eso se queda ahí, y la verdad es que a nadie le gusta el olor a meado (y mucho menos el sabor). Si a mi me gustara el sabor a meado, tranquilos que lo notaríais. A la hora de mear, me enchufaría la polla hacia la boca. Pero como no lo hago, significa que me gusta que mi comida huela y sepa apetecible. Sonará todo lo guarro que queráis, y me da igual. Si te ponen un plato en la mesa, y el olor no te gusta, dudosamente te lo comerás. Y mucho menos te lo comerás si ves que has probado un trozo de ternera, que te encanta, pero la salsa que la acompaña está asquerosa.

A mi me llegó a pasar que estuve con alguien durante un día entero. Pueblo arriba, pueblo abajo, ahora vamos a este sitio, a este otro, comimos fuera de casa, en fin... Se había duchado por la mañana, y estaba limpia, porque no sudó. Pero desde la mañana hasta la tarde que volvimos a casa, la entrepierna algo te suda. Y aparte las veces que fue al baño ayudaron a que aquello cogiera "potencia". En fin... La chica se fue al baño (yo pensé que a limpiarse, pero parece que sólo fue a mear, aumentando la "maceración" que aquello llevaba). ¿Qué pasó? Pasó que si a eso que tienen las mujeres entre las piernas la gente lo llama conejo, el suyo parecía que llevaba tres semanas muerto.

Dicho esto, ahora viene la parte buena. Si te ponen un solomillo de ternera (o la carne que a vosotros más os guste) con una buena salsa de setas (o la salsa que a vosotros más os guste) disfrutáis. Os lo coméis a gusto. Saboreáis cada momento. El cocinero lo nota, y lo agradece. Porque... Como me ha dicho una persona hace un rato, el acostarse con alguien tiene que ser placentero, no un suplicio. Y cuando algo es placentero, se nota. Si alguien va a "trabajar" la zona baja y se encuentra con que las condiciones de trabajo son óptimas, se trabaja a gusto. Si te piden que trabajes más, tú trabajas más. Y se nota cuando alquien hace un buen trabajo, de cuando alguien lo hace rápido y a lo pronto porque está incómodo.

Eso se aplica a cualquier parte del cuerpo. Tanto si vamos a hacer aguas mayores y no nos lavamos las manos (por mucho que creamos que "no hemos tocado eso"). Tanto si comemos algo fuerte como queso roquefort, ajos, cebolla y no nos lavamos los dientes (o si estamos fuera de casa y no comemos algún chicle o algo). Como los pies si hemos estado todo el día con los zapatos, o cualquier otro ejemplo más.

Creo que hasta ahora, en tema de cortos (este último que es el único que no he puesto es el que más ha dado para que me enrolle) creo que lo he dicho todo. Si hubiera alguno que me hubiera impactado aparte de estos lo recordaría. De todas maneras si encuentro algo más que crea digno de poner aquí lo haré. Espero que os hayan gustado.

Hipocresía (Vol. 4)

Posted by GhMeister On 3:24 2 gilipolleces

Hoy me he comido esta suculenta naranja y me he decidido a escribir sobre la hipocresía de las grandes empresas (de nuevo). Creo que nunca me cansaré de hacerlo. También hablaré de otro tipo de hipocresía, la de los "piratas" de la red. Pero antes... Quiero que os fijéis bien en la imagen. La he hecho yo. Cuando digo que me he comido "esta" suculenta naranja (estaba muy buena, por cierto) digo que me he comido esa en concreto. Pero antes de hacer la foto, he reparado en lo que espero que vosotros también. ¡Lleva una pegatina!

No sólo eso. Creo que voy a demandar al supermercado donde la compré, por tratarme de gilipollas. Sé que el ser humano, excepto algunas excepciones, es gilipollas. Pero creo también que todos tenemos un nivel mínimo de aprendizaje, como para que los del supermercado nos vayan poniendo etiquetas a todo. "¡Ah, gracias! Si no llega a ser por la etiqueta no sabría qué coño es esta puta cosa redonda y naranja. Gracias, Dios de las etiquetas 'supermercantiles'".

Y volvemos a lo mismo de siempre. Al ahorro. No creo que sea una medida de ahorro eficiente, el hecho de que etiqueten las naranjas con una etiqueta que ponga naranja, las peras con otra que ponga peras, y las manzanas con una etiqueta que diga "Esto es una manzana".

¿Qué será lo próximo, ponernos cartelitos en la frente que pongan "Frente"?

Otro ejemplo de (des)medida de ahorro bastante claro. Sólamente quería comentar ese pequeño detalle que me ha hecho sentir gilipollas por un segundo.

Lo que realmente iba a comentar, es la llegada de un e-mail a mi cuenta de correo electrónico (claro capullo, ¿dónde si no iba a llegarte un e-mail?). En él se comentaba (indiferentemente de que sea verdad o no) que a partir de ahora la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) va a imponer un impuesto (o canon) de 20 céntimos por libro PRESTADO en la biblioteca.

No sé si será verdad o no, pero desde mi punto de vista, es una burrada (no la cantidad a pagar, sino el decir que eso va a suceder). Las bibliotecas prestan muchos libros (o al menos en mi inocente imaginación quiere que así sea). Si hacen eso, tendrán que pagar un pastón a final de mes. No creo que salga a cuenta el hecho de pagar ese dinero (por muy pequeño que sea) por cada libro prestado. Además... Creo (ojo, sólo lo creo) que el canon por el libro ya se paga cuando compras dicho libro. Así que, en mi humilde opinión, es un e-mail bastante dudoso. Sobretodo porque, al haber ese canon sobre el alquiler de los libros, lo que hará la gente será leerlos dentro de la biblioteca, sin sacarlos.

No sólo eso, sino que el mail defendía un alquiler de libros gratuito, como ha sido hasta ahora. Decían que se negaban a pagar 20 céntimos por alquilar un libro, que eso iba contra los derechos humanos, y mil gilipolleces más. Sí, como alguien decía (y a veces sigue diciéndomelo), para mi todo son gilipolleces. Si el mundo no estuviera lleno de todas esas gilipolleces, seríamos mucho más felices.

Yo, personalmente, defiendo la biblioteca de mi pueblo, que para hacerte el carné tenías que pagar 3 € (cuota vitalicia). Si tenemos en cuenta que una biblioteca NO suele cobrar nada por entrar a coger libros prestados en ella, esos tres euros, divididos en monedas de 20 céntimos, equivalen a 15 libros. 15 libros anuales, si pusiéramos que hay que pagar 3 € al año, claro está. Un año puede darte por leer muchísimo. Pero creo que poquísima gente (sobretodo la de hoy en día) saca esa cantidad de libros anualmente.

Ese dinero que pagué al inscribirme, se invertía en las instalaciones y servía para comprar nuevos libros y habilitar una sala con ordenadores para la gente que quería conectarse y no tuviera internet en casa. Todo, absolutamente todo lo que hay en esa biblioteca está autosubvencionado. Y si a mi me hubieran pedido 3 € anuales por estar apuntado en esa biblioteca, yo los hubiera pagado. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque en esa bilbioteca me he leído la colección completa de mortadelo y filemón que tenían. Un total de 24 tomos (de los gordos, gordos). Una especie de recopilatorio de historietas en edición especial, que me hubiera costado unos 30 € por tomo (los vi en la Fnac y costaban más o menos ese precio). Si hacemos cuentas, me he ahorrado 720 euros. No me molesta para nada haber pagado 3 € al entrar. Evidentemente, no sólo me he leído esos libros, sino bastantes otros más.

Claro está... El que me ha enviado el mail es un ente creyente en la religión del "puño cerrado" como yo le digo. Por esa regla de tres, nos negamos a pagar 3 € por el alquiler de una película, pero ¡¡OJO!! Sí que pagamos 8 € (mas palomitas, mas bebida) para ir a verla al cine. Pero nos parece una desfachatez pagar 3 € (1'50 € las más antiguas) por un día de alquiler de una película. Yo lo siento, pero aparte de gilipollas, el ser humano es "tontolculo".

Esa misma persona que me envió el mail (por discreción no diré quién es) se quejó un día a mi persona de que había prestado unos apuntes a alguien y este alguien había usado parte de sus apuntes para presentar un trabajo. Eso le supo fatal. Eso le supo fatal, pero esa persona con programas P2P se ha descargado temporadas enteras de series que le encantan. Se ha descargado películas e incluso me ha preguntado a mi cómo puede hacer para que determinado programa no le pida una clave de acceso y pueda usarlo habiéndolo descargado ilegalmente.

Yo, que algo entiendo de programación, sé que esos programas que esa persona se ha descargado llevan meses de programación. De verificar fallos. De pruebas. De revisiones una y otra vez. De quebraderos de cabeza. De mejoras. Llevan un sinfín de horas de duro trabajo detrás, pero esa persona se lo descarga y pretende no pagar por él.

En cambio, su trabajo, que como mucho le habrá costado hacer desde el principio de su asignatura, le jode un montón que alguien se lo quede. Hay algo que no me cuadra. Pero aquí interviene algo que mi madre siempre me dijo, pero que nunca llegué a entender, hasta que pensando, pensando le conseguí sacar significado hace ya bastante tiempo: "Acostumbramos a ver un pelito en el ojo ajeno sin antes haber visto la viga que tenemos metida en el nuestro propio". ¿Qué quiere decir? Que a menudo los demás hacen algo similar a lo que hacemos nosotros, y lo vemos como algo inhumano. Algo imperdonable, cuando nosotros mismos actuamos igual o peor. Yo lo voy a reconocer. Soy un gran fan de las descargas. Recuerdo cuando tenía una consola portátil. Me la compré ilusionado, y compraba juegos. Juegos que algunos costaban 20 euros, pero otros costaban casi 60 euros. Tenía unos 24 juegos, todos originales. Hasta que, ilusionadísimo, me compré un juego de 56 euros, lo empecé a jugar, y era el más aburrido del mundo entero. Al menos para mi. fue tal la decepción, que lo que hice fue decidir que jamás me compraría algo sin antes probarlo.

Lo que hago ahora es descargarme lo que quiero probar. Si me gusta, me lo quedo. Si no me gusta, lo borro. Si me ENCANTA, me lo compro. La primera temporada de una serie, me enamoró. ¿Qué hice? Comprármela. Alguna película que me haya entusiasmado, me la compro. Etc. Pero previamente la he visto por internet, o he ido al cine a verla, o me aseguro de cualquier manera de que aquello me va a gustar tanto como para comprármelo.

Como sé lo que conlleva eso, si algún día alguien coge un trocito de mi trabajo (o un trocito de mi blog y lo publica él como suyo) o coge cualquier otra idea mía y la lleva a cabo, yo simplemente me limitaré a no decir nada. Primero, porque es culpa mía que haya pasado eso. Si mi blog fuera privado, eso no hubiera ocurrido. Si yo no presto mi trabajo a nadie, ninguno me lo copiará. Si guardo y protejo como es debido mis ideas, nadie podrá robármelas. Pero como no hago nada de eso, si alguien copia un trocito de algo que yo he escrito... Pues enhorabuena, porque habrá publicado algo sin esfuerzo, y se habrá llevado todo el mérito. Y le acompaño en el sentimiento, también, porque no tendrá ideas propias como para plasmarlas dondequiera que haya plasmado la copia.

Lo que vengo a decir, es que no seamos tan quejicas. Yo entiendo a la gente que descarga cosas, pero también entiendo a la SGAE. Imaginaos que tenéis una empresa de videoclub. Cobras a 3 € la película. De repente, aparece un señor llamado internet, que ofrece el mismo servicio que tú, gratis y sin tener que ir a recoger la película. Desde tu casa, llamas al señor internet, le pides la película que a ti te de la gana y enseguida la tienes. Fácil, rápido y sin complicaciones (y lo mejor de todo... ¡Sin tener que moverte de casa! Con el frío que hace...).

Tú, te verías muy afectado. ¿Qué harías? Seguramente demandar al señor internet. Pero resulta que el señor internet es tan grande, que no cabe por la puerta de los juzgados, y el juez tan remilgado que no puede celebrar el juicio en casa del señor internet. Partir en cachitos al señor internet y juzgarlo cachito a cachito, sería inviable. ¿Qué hacemos entonces? ¡Este señor internet es un tío listo! Pues le ponemos un impuesto adicional a todos los colegas del señor internet. A la señora impresora para que al imprimir una imagen no viole los derechos de autor de dicha imagen, al señor grabador de DVDs para que no grabe cosas "ilegalmente" descargadas, al teclado y ratón para que no nos lleven por el camino del pecado hasta páginas que mágicamente nos ofrecen descargas sin pagar ni un duro (sólo la elevadísima cuota mensual de internet), etc.

Por eso estoy de acuerdo en que se aplique un canon (ya que dicho canon no es excesivo, ni mucho menos) a todo lo que compremos que pueda comportar una violación de los derechos de autor. Y creedme que vosotros, dueños de cualquier negocio, si viérais peligrar vuestra economía, también aplicaríais canon, ya fuera a las grapadoras por poder ser usadas para grapar documentos con derecho de autor, como lo aplicaríais a las chuletas de cerdo de vuestra carnicería por si acaso se las fueran a comer en una convención de antiguos legionarios donde la música de fondo tiene también derecho de autor.

Otra vez más, la culpa es nuestra. Si no descargáramos tanto, no habríamos llegado hasta este extremo (aunque no os culpo, descargar gratis es la rehostia). Y es que señores... No se puede tener todo en esta vida.

(Añadido el 03/05/2010)
Acabo de releer la entrada, y creo que se puede malinterpretar el tema de la SGAE. Yo, ENTIENDO lo que hace la SGAE, y ENTIENDO por qué lo hace. Es algo MUY distinto a que yo APOYE lo que hace. No lo apoyo, ni por asomo. Me parece una burrada lo que hacen, me parece innecesario y me parece una tomadura de pelo lo que hace la SGAE. Pero eso no quita que sepa por qué lo hacen, o dejan de hacerlo.

Hoy, sin sueño y con una dosis elevadísima de mi monologuista preferido, con la sonrisa calzada, los pómulos exhaustos y el vientre doloroso, vengo a hablaros de los pequeños placeres de la vida, que siempre suelen pasar desapercibidos y que los hacemos tan inconscientemente que no disfrutamos de ellos.

El primer placer de la vida. A mi, personalmente, me gusta el invierno. Estar tapado hasta el cuello con las mantas bien acurrucado en posición fetal, no tiene precio. Sumar eso al placer número 1, es ya el súmum.

Placer #1: Despertarte por "accidente" y ver que aún te quedan varias horas de sueño.



A mi, al menos, me entran ganas de despertarme y montar una fiesta cuando eso pasa. Y si encima es invierno, que estás más que calentito en la cama y tan a gusto que firmarías en algún lado para que eso fuera así toda la vida, no tiene precio.

Placer #2: Estrenar unas sábanas recién lavadas.



Ya que nos ponemos a hablar de dormir, sigamos por ahí. El simple olor que me viene a la nariz cuando me acuesto y he acabado de cambiar las sábanas de la cama. Esa suave fragancia a suavizante, a limpio, a "esta noche dormiré de puta madre", me llena el alma.

Placer #3: Estar llegando a casa y empieza a llover a cántaros.



A mi, personalmente, me encanta que cuando estoy llegando a casa, empiece a llover desmesuradamente. Me encanta mojarme y si por mi fuera y no llevara nada de valor encima (móvil, carpeta con trabajos, maletín con componentes electrónicos, etc.), yo me pasaría horas debajo de la lluvia. Y por partida doble, el hecho de llegar a casa calado hasta los huesos y pegarte una ducha caliente, es una bendición.

Placer #4: El simple hecho de quitarte los zapatos al llegar a casa.



No sé por qué tienen que hacer zapatos tan incómodos. Y sé todavía menos por qué tienen que hacernos vestir así para ir a trabajar. ¿Qué hay de malo trabajar con deportivas? Son la mar de cómodas... Pues el hecho de llegar a casa, después de todo el día caminando con esos zapatuchos y liberar tus pies de su cárcel diaria... Nosotros igual no nos paramos a pensarlo, pero... Es un gran alivio. (Ponerlos en agua caliente en uno de esos masajeadores ya ni te cuento).

Placer #5: Cuando vuelves de vacaciones a ver a tu madre y te hace ella la comida.



Por muy buena que te salga a ti la tortilla de patatas... Cuando la hace tu madre no tiene ni punto de comparación. Son años y años de experiencia haciendo tortillas. Años y años de hacer lo mismo una y otra vez. Son años de práctica y años sabiendo qué medidas exactas son las que has de utilizar para que te salga esa tortilla tan deliciosa.

Placer #6: Si vives con tus padres, salir un día escopeteado de casa, no haberte dado tiempo a nada, y que al volver esté todo recogido.



Esas madres que en lugar de gruñirte porque has dejado tu cuarto hecho una leonera, se dan cuenta (por la cara que has puesto a la hora del desayuno) que ese día no es tu día, y en lugar de reñirte por no haber arreglado tu cuarto antes de ir a trabajar, lo que hacen es ordenártelo todo. Esas pobres madres que no piden nada a cambio (y aún así, a veces tampoco lo reciben), que siempre nos ayudarán a darnos una pequeña alegría al cuerpo.

Placer #7: Bañarte desnudo en la playa (si eres cortad@, sin que nadie te vea, claro está xD).



Pues eso. Librarte de la presión que ejercen los harapos que nos ponemos para ir a bañarnos a un sitio público, a cada cuál más incómodo, te da una sensación de "libertad" que hasta piensas en hacerlo incluso cuando haya gente.

Placer #8: Dormir sin ropa interior.



Aparte de que la ropa interior es necesaria (al menos, eso creo) estoy en contra de que se use. Necesaria para no llenar los pantalones de orín al ir a hacer aguas menores (los hombres no tenemos dispensador de papel higiénico al lado de los urinarios de pie, y por mucho que te la "sacudas" siempre queda algo). Necesaria la ropa interior porque si no, al menos los hombres, sufrimos el riesgo de pillarnosla con la cremallera. Y nunca me ha pasado, pero tiene pinta de ser doloroso. Y por último, necesaria (en casos muy guarros y extremos) para que no manchemos los pantalones al ir a hacer aguas mayores. Pero llegar a casa, y liberar al pajarito poniéndote el pijama sin ropa interior, es todo un placer (no puedo asegurar que sea igual el placer para hombres y mujeres).

Placer #9: Hacerte el remolón en la ducha.



Por mucho que ya estés limpio, estar bajo el chorro del agua caliente en invierno, es uno de los placeres por excelencia. Aunque hay algunos seres en este mundo que deberían aplicarse el cuento porque es subir el brazo y matar veinte moscas de golpe...

Placer #10: Una taza de "loquesea" caliente, bajo una manta en el sofá, viendo una película por la que no dabas un duro, pero resulta que es buenísima.



Siempre invernal yo... xD Me imagino con la chimenea encendida, una manta cubriéndome, un buen tazón de leche con chocolate y una película que no haya visto y que tenga muchas ganas. Luz apagada y a disfrutar del "cine".

Placer #11: Este placer es especial, pero también un poco tonto. Es el hecho de que (si vives con tus padres) te digan que te van a dejar solo en casa un tiempo, porque se van de viaje.



Es un placer estúpido. Pero es un placer. Placer porque intentas poner cara de apenado, como que te da penita quedarte solo, pero en realidad, tu fuero interno está dando saltos de alegría. Y es estúpido porque esos días estás más aburrido que una ostra. No montas una fiesta por miedo a que se metan en el cuarto, desordenen esto, hagan esto otro, rompan esto y aquello. Tampoco ensucias mucho. Llega hasta tal punto el aburrimiento que hasta friegas los platos que has usado, haces tu cama y no barres porque (inexplicablemente) la casa de tus padres está siempre limpia. (La casa de un piso de estudiantes, por mucho que la limpies, también inexplicablemente a los dos segundos vuelve a estar sucia, es ley de vida).

Placer #12: Andar descalzo sobre la hierba, o sobre la arena de la playa.



Texturas diferentes, para placeres casi iguales. La hierba, tan fresquita, tan "hace-cosquillitas", tan suave. Y la arena, tan fina que se mete entre los dedos haciendo cosquillitas también...

Placer #13: Sentarse en la playa escuchando las olas ir y venir (sobretodo de noche).



Es un sonido tan agradable y tan relajante, que si no fuera porque me da "yuyu" me quedaría ahí a sobar. Y digo de noche para no estar escuchando a la gente en la playa: "Mamá, que "el Charli" se ha "meao" en la playa, ¿"pueo" yo cagar?", o "Mamá, ¿cuánto hace que hemos comido? ¿ya habré hecho la digestión?" y un millar de etc.

Placer #14: Soñar que te caes, despertarte alterado y comprobar que todo está en su sitio y tú estás a salvo.



No es del agrado de nadie despertarte porque estuvieras soñando que te estabas cayendo pero... A mi me gusta la sensación que viene después del susto. La agradable sensación de: "Ufffff, sólo fue un susto".

Placer #15: Soñar lo más bonito de tu vida, y que parezca real.



Soñar que viajas, que sabes volar, ser consciente de lo bien que te sientes en el sueño y que parezca casi real. Digo esto último porque he tenido sueños en los que conducía naves espaciales y no parecían reales, para nada. En cambio otros en los que me dado un hostión contra una pared y parecía haberlo notado (no es broma).

Placer #16: El helado de vainilla BIEN HECHO.



Digo bien hecho, porque hay sitios en los que el helado de vainilla sabe rarísimo. Ni a vainilla ni a nada. Es mi sabor preferido. Aunque compite muy de cerca el de leche merengada. Y el helado no entiende de estaciones. Yo como helado en cualquier época del año. Ya haga frío, calor, sol, viento, niebla, lluvia, nieve, lo que sea. Ya puedo estar muriéndome de un ataque de anginas, que a mi si me apetece un helado, yo me lo como.

Placer #17: Comer.



Ningún placer comparable al de comer. Diréis: "qué asco". Me refiero a comer en general. Lo que más os guste. Por mucho que no os guste la comida (conozco a un chico que odia comer, ya que dice que odia depender de comer para sobrevivir), siempre habrá algo que os guste. Chucherías, chocolates, galletas, polvorones o lo que sea. El placer de comerte eso... No tiene precio, tampoco.

Placer #18: Cagar lo que has comido, y mear lo que has bebido.



Ir al baño a cagar, es un gran placer. Una vez lo has soltado todo, te notas hasta más ligero. Y mear ya ni te cuento. Sobretodo cuando hace tres horas que te meas y no has encontrado un sitio donde hacerlo. O llegar a casa "bombeando" las piernas porque se te escapa, llegar a la taza y soltarlo todo. A veces hasta se te escapa un sonido parecido al orgasmo del gustito que da mear cuando realmente no puedes más.

Placer #19: Venir acalorado a casa y encontrarte una botella de agua en el congelador.



Venir con sed. Con mucho calor. Con ganas de beberte 1, 2, 7 y hasta 200 mares si hace falta. Abres el congelador y alguien puso una botella de agua ahí hace tiempo. No está congelada, pero se empiezan a ver los cristalitos de cuando empieza el proceso de congelación del agua. Beber hasta que se te hiele la garganta, por mucho resfriado que pilles luego, da un gustazo tremendo.

Placer #20: Cantar en voz alta en la ducha cuando no hay nadie en casa.



Sobretodo cuando no te sabes la letra de la canción, y empiezas a cantar un sucedáneo de lo que escuchas inventándote la mitad, y la otra mitad leyéndola de la etiqueta del champú.

Placer #21: Sacar la ropa de invierno. Ponerte la cazadora. Meter la mano en los bolsillos y encontrarte 500 euros.



Normalmente suele haber 5 euros, 10 euros o como muchísimo 20. Pero lo ideal sería, que ya que te encuentras un billete, sea un "Bin Laden". Es también un placer inútil. Porque aunque tú necesites ese dinero, siempre dices: "Buah, esto ha sido un dinero imprevisto. Puedo pasar con lo que tengo, así que esto me lo gasto en birras". Nunca falla. Pero igualmente, sea inútil o no, es un gran placer encontrarse dinero.

Placer #22: Estar en un local bailando y que de repente pongan una canción que hace que te quieras comer el mundo.



Aunque seguramente quieras comerte tanto el mundo que acabas moviéndote más de la cuenta, llamando la atención y quedando en ridículo. Pero como yo cuando estoy desinhibido (que no borracho) no tengo sentido del ridículo... ¡A bailar!

Placer #23: El lavado de cabeza de la peluquería.



Madre mía. No hace falta que sean artistas, ni mucho menos. De hecho, sólo hace falta que alguien te toque la cabeza. Caes rendido. Es como hipnótico. Me tocan la cabeza y me la acarician un poco (la cabeza, claro xDD) y podrían hacer conmigo lo que quisieran.

Placer #24: Que alguien te abrace.



De esos abrazos que, por una inexplicable razón, hacen que un escalofrío recorra tu cuerpo. Son abrazos en los que no hay que apretar mucho, pero tampoco hay que abrazar el aire. Y tiene que durar el tiempo justo. El tiempo justo entre: "Para esto no me abraces" y "¿Qué coño haremos abrazados tanto tiempo?".

Placer #25: Llegar al cine y ver que la sala está vacía.



Cuando entras, ves que no hay nadie, claculas meticulosamente la fila desde la que tendrás mejor perspectiva de la pantalla. Claculas más meticulosamente la posición de los asientos. Te das cuenta de que el número de asientos es par, y el medio exacto de las filas de asientos recae sobre un reposabrazos, y no sobre un sillón, tiras una moneda al aire, y te juegas a cara o cruz el sillón en el que te vas a sentar (izquierdo o derecho), colocas todas tus cosas, te acomodas bien, los pies en alto, desenfundas las palomitas y tu bebida y sólo te queda rezar para que nadie entre. Eres el rey (o la reina) del cine. Te das cuenta de lo que eso significa, y significa que te puedes reír a carcajada limpia si alguna escena te ha hecho gracia, o criticar en voz alta al actor que tienes delante cuando hace una escena cutre.

Placer #26: Que te toque algo en la feria.



Te sobran unos eurillos, no sabes qué hacer, no te da para subirte a una atracción pero sí para jugar a los juegos de la feria. Son juegos en los que intervienes tú, pero más bien se les puede seguir considerando de azar. Porque por muy buena puntería que tú tengas con la pistola... la bala siempre saldrá disparada para el lugar donde nunca apuntas. El hecho de que te toque algo hace que te vayas con una sonrisa de oreja a oreja en la cara.

Placer #27: Notar que la gente es amable.



Ver que te sonríen, piden perdón si se chocan contigo, ver que no todos son unos maleducados, etc.

Placer #28: Una tormenta desde casa.



Escuchar los truenos, asegurar puertas y ventanas, ver los rayos, escuchar la lluvia, acurrucarte a alguien... (Estoy desando que empiece a tronar... xD).

Placer #29: Leer un libro y sentirte arropado por sus palabras.



Sentir que eres el protagonista, meterte tanto en la historia que cuando dejas de leer "notas" el salto de mundo. Del mundo del libro al mundo real. Estar tan entusiasmado con la lectura que cuando la dejas sólo piensas en retomarla lo antes posible. Sentir que hay cosas más importantes que la tele en las que gastar tu tiempo.

Placer #30: Leer esta entrada, darte cuenta de que te sientes identificado/a con algunos de estos placeres y darte cuenta de que a partir de ahora, los vas a disfrutar mucho más, o simplemente te vas a acordar de lo que leíste cuando estés en una de las 29 situaciones antes descritas.

Como no encontré ninguna imagen que resuma todos los placeres (si buscas imágenes sobre placeres, sólo salen tabaco, culos y pollas), pondré una imagen pequeñita debajo de cada uno de los placeres, excepto el #30, que no sé qué carajo ponerle.

El tiempo

Posted by GhMeister On 22:42 12 gilipolleces


Voy a hablar hoy del tiempo. ¿Quién no ha escuchado nunca a nadie quejarse del tiempo? De los dos tipos de tiempo. Del tiempo climatológico, y del tiempo en sí.

El tiempo climatológico es una de las conversaciones por excelencia.

(Ascensor comunitario, olor a rancio, chirriante y que parece que si te mueves mucho se va a caer. De estos ascensores que dices: "Si viviera en el primer piso, subiría haciendo el pino con el rabo antes que coger el ascensor").

Al vecino del séptimo que ves por primera vez pero que sabes en qué piso vive (o te lo imaginas) porque ha apretado el número delante de ti, lo llamaremos orgullosamente "Vecino 1".

Al vecino del decimoquinto, estudiante, desaliñado y recatado, que por desgracia tiene que compartir ascensor hasta el séptimo piso con el trajeado "Vecino 1", llenándosele la cabeza de deseos de estar en la misma situación laboral que su momentáneo compañero de ascensor, lo llamaremos humildemente "Vecino 2".

(Vecino 1 esperando en la puerta del ascensor, con su maletín que le hace parecer un ejecutivo importante, pero que es un simple "mandao").

(Vecino 2 cargado con la mochila y material escolar variado en las manos, entra veloz por la puerta deseando únicamente llegar a casa, soltar todo eso que lleva entre manos y tumbarse en el sofá a comer mientras ve "Los Simpson").

Vecino 1: ¡Hola chico!

Vecino 2: ¿Eh? ¡Ah! Hola...

Un momento inquietante... El ascensor está aún en el quinto. Momentos de tensión...

Pensamiento compartido de ambos vecinos: "¡Por fin! Ya estaba tardando demasiado...".

Momento inquietante. Miradas al techo. Tics nerviosos en manos y/o pies. Ascensor subiendo más lento que cualquier otro día. ¡Maldita sea! ¿Quién coño le ha bajado la velocidad a este trasto?

Vecino 1: ¿Qué frío hace hoy, no?

Vecino 2: Sí, si no te abrigas... Te atrapa el resfriado. (Para sus adentros: ¿Y a mi qué me importa el frío que haga hoy? Yo sólo quiero que llegue al séptimo, te bajes y me dejes tranquilo en mi camino hacia "Los Simpson" y un estómago lleno).

Ya estamos... El tiempo... Será que no hay temas, sobretodo entre dos hombres. No es que discrimine a las mujeres, ni mucho menos, pero entre dos hombres, los temas para discutir son más amplios:

Por una parte tenemos el fútbol. También podríamos hablar, sin ir más lejos, de mujeres. Y cuando ninguno de estos temas funciona, siempre podemos recurrir a los temas por excelencia en los hombres: fútbol, mujeres, un poco más de fútbol y para acabar, sutil charla sobre mujeres. Por no mencionar que hablar de mujeres jugando a fútbol ya sería cojonudamente acertado.

Pero no. Tenemos que hablar del tiempo. Si el del séptimo es agente de bolsa, y viene ahora mismo de trabajar... ¿Por qué no le comenta al chico cuántos puntos ha caído la empresa "Poneazulejos Carisimolandia S.A."? Y si el chico es estudiante de filología clásica, ¿por qué no se pone a contarle al del séptimo la evolución que ha sufrido la lengua desde que los antropomorfos empezaron a articular algo parecido a una palabra, hasta la degradación que sufre hoy en día por culpa de los niñatos que sólo ponen atención si se les habla en "lenguaje SMS"?

Tiene que preguntarse por el tiempo siempre y cuando nos encontramos en una situación no muy cómoda en la que creemos tener la necesidad de entablar conversación a cualquier precio con los que están alrededor. Y mira que es estúpido. Cuando alguien me viene y me pregunta: "¿Hace sol hoy, eh?". ¡Hostia tú! ¡Muchísimas gracias por la información! Yo es que soy de los que sale a la calle con los ojos vendados. Si no llega a ser por ti... ¡No sé qué haría yo!

(Haciendo referencia a alguien que dijo que parecía catalán por la manera de expresarme... Creo que ese "Hostia tú" sí que ha sonado muy catalán. De todas maneras, lo dejaré en su sitio).

Otra de las quejas que tiene la humanidad es del tiempo. Del tiempo en sí. "Cienes y cienes" de veces he escuchado yo a la gente quejarse. ¿De qué? De cosas como por ejemplo: "¡Ay! Deberían inventar los días de 34 horas, porque la verdad es que me falta tiempo para todo", o "¡Joder! Se me ha ido el santo al cielo (aún no veo lógica a esa expresión, pero en fin...). No sabía que era tan tarde, ¡Qué rápido pasa el tiempo!".  Perdona, pero... ¿Qué rápido pasa el tiempo? ¿Qué clase de afirmación es esa? 

El tiempo pasa exactamente, repito: EXACTAMENTE igual a todas horas. Ni más rápido, ni más lento. El tiempo pasa a razón de 1 segundo a cada segundo (increíble, pero cierto).

Un segundo se puede medir tanto atómica como astrológicamente, hay diferencias entre un segundo medido atómicamente y otro medido astrológicamente (es más preciso el medido de forma atómica), pero si mides dos veces un segundo atómico y lo comparas, es exactamente el mismo. Ídem con dos medidas distintas de un segundo astrológico, así que el tiempo no pasa más rápido unas veces y menos veloz en otras.

Sólo quiero comentar que el hecho de que pase antes el tiempo, o después, aparte de ser subjetivo, es culpa nuestra. Llegas a casa de trabajar. Son las 21h. Llenas la bañera con agua caliente, vas a la habitación, preparas la ropa para cambiarte después de tu baño, la pones al lado de la bañera y cuando te aseguras de que todo está correcto, te zambulles en el agua. Coges la esponja, echas jabón por encima, la estrujas bien para que el jabón se reparta uniformemente, hueles el jabón por enésima vez (que lo has olido 200 veces ya, por mucho que lo vuelvas a oler, va a seguir oliendo igual...) y empiezas a frotarte por todo el cuerpo. Metes la cabeza en el agua, la sacas y te empiezas a untar champú, que al igual que el gel, sigue oliendo como el primer día que lo compraste, no sé para qué te empeñas en olerlo. Cuando estás bien limpito te haces el "remolón" un rato más en la bañera, hasta que los dedos se te quedan como garbanzos o hasta que empieces a notar que se va enfriando el agua. (Mejor dicho, hasta que los dedos se te quedan como garbanzos, ya que el problema de que el agua se enfríe se soluciona dejando que se vaya un poco de agua fría y añadiendo agua caliente mientrastanto).

Vas a la cocina, te dispones a preparar algo de cena pero... ¡Horror! ¡Son las 23:30!

¿Qué coño habré hecho desde las 21h que preparaba las cosas para bañarme? ¡Qué rápido pasa el tiempo! (¡Meeeeeeeeeeeec! ¡Error! No pasa rápido, tú no has sido consciente, que no es lo mismo).

Sigues con tu rutina, sacas la pizza de la nevera, la metes en el horno. Esperas pacientemente viendo la televisión mientras se hace y está tu programa favorito: la porno del canal de televisión de tu localidad.

Te atontas viendo la tele, vas a por la pizza. Son las 23:45:10.256 (las tres últimas cifras, de izquierda a derecha son: décimas de segundo, centésimas de segundo y milésimas de segundo). Coges la bandeja del horno para sacarla con la mano desnuda, debido al atontamiento que tienes con la rubia que se está desnudando en la tele. Te quemas. Son las 23:45:10.960. No ha pasado ni un segundo desde que te empezaste a quemar. Viene quien sea con quien compartes piso y te pregunta: "¿Qué ha pasado?". "Me he quemado". "¡Vaya! Parece grave". "Es que la he tenido cerca de 10 minutos en la mano". No es que la hayas tenido cerca de 10 minutos en la mano. Es que era una sensación tan desagradable, que parecía que había pasado más tiempo de lo normal.

Igual que cuando te pones con tus colegas a jugar a algo, o te vas con ellos de copas, o estás de vacaciones. Parece que aún no ha empezado la noche, cuando ya se está acabando. En cambio, vas a trabajar y parece que las horas no pasan, que estás por ir a cambiarle la pila al reloj porque parece que han pasado tres horas y marca la 1 del mediodía siempre que lo miras.

Vengo a decir, que no os quejéis de que el tiempo pasa lento o rápido. Cuando queráis que el tiempo pase rápido, salid a la calle, reunid un grupo de personas y jugad un partido de fútbol (o hablad de tías).

Si os quejáis de que el tiempo va demasiado lento... Id de voluntarios a la cárcel de vuestra ciudad a poneros en pompa a la salida de las duchas, veréis cómo el tiempo pasa muuuuuuuuuuuuuuuuuy lentamente.

Así al menos, no tendréis razón para quejaros. El tiempo está en nuestras manos, sólo es cuestión de saber administrarlo.